Después de más de 11 meses de baja ya iba siendo hora. Y, como no podía ser de otra manera, lo hago a lo cafre. El lunes 15 empiezo las
clases -¡por cierto!, se me olvidó comentar que me han aceptado el traslado de expediente - y al día siguiente vuelvo a incorporarme al
mundo laboral. Todo esto sin dejar de recibir tratamiento de
magnetoterapia.
¿Aguantará la pierna?