Hemos salido todos ordenadamente (hay que decir que toda la gente se ha mantenido con la sangre fría) y cuando el conductor ha abierto el motor nos hemos quedado de piedra al ver las llamas comiéndose literalmente todo.
La verdad es que ha sido una suerte que nos pillara con las puertas abiertas... no quiero ni imaginar lo que hubiera pasado si hubieramos tenido que romper los cristales de las salidas de emergencia (por supuesto, sin martillos, que ningún autobús de la Llorente los lleva supongo que porque los niñatos los roban). Alguna intoxicación nos habríamos encontrado. De todas formas, y por muy bípedo que sea, las hubiera pasado canutas para descolgarme por la ventana.
En fin, un sustito que, afortunadamente, ha quedado en nada... lástima que no tuviera cámara...
Escrito por ElPasmo a las 17:10
TrackBack (0)
Más sobre Personal
Escrito por Virginia a las 10:56, 21 Febrero 06