Ahora parezco un puto héroe cuando digo que el traumatólogo ha dejado en mis manos la decisión del alta y yo me siento suficientemente fuerte como para pedirla. Me dicen: "¿Estás seguro?", "Yo no lo estaría tanto".
Con sangre fría pienso: "La medicina no es una ciencia exacta", "Se estarán cubriendo las espaldas" y cosas por el estilo. Pero no puedo evitar sentir que me he precipitado (o, dicho de otro modo, sentirme como un gilipollas) al haber hablado ya con la empresa sobre mi reincorporación.
Dos cosas me alegran de lo que me han dicho hoy. La primera es que si luego me arrepiento, puedo pedir la baja... lo cual me da cierta seguridad aunque estoy convencido de que puedo trabajar perfectamente. La segunda me alegra aún más, por fin alguien de mi nacionalidad dice que debo quitarme la placa, hasta ahora parecía un capricho gabacho...
Escrito por ElPasmo a las 09:58
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