Si habéis leído 1984, estáis a tiempo de reparar un gran error. En dicho libro se relata la vida de un individuo dentro de un estado totalitario (se pueden utilizar otros adjetivos más fuertes) que somete a una vigilancia total a todos sus ciudadan@s (¡Carajo! ¡Una @!). El estado no sólo vigila estrechamente todos los actos, sino que educa a sus ciudadan@s para que sean, no sólo sumisos, sino herramientas del propio estado. Una de las herramientas es el uso obligatorio de la neolengua. Idioma artificial que el estado revisa ininterrumpidamente para ir eliminando la riqueza redundante, eliminar matices; en definitiva: empobrecerlo. Básicamente debido a que un idioma afecta a la manera de pensar del hablante. Y cuanto más pobre en matices es un idioma, más pobres en creatividad son quienes lo hablan.
No sólo eso, sino que la utilización de unas palabras por otras pueden llegar a generar movimientos sociales. Por eso soy muy cuidadoso en calificar de resistencia los actos bélicos en contra del ejército invasor que están ocurriendo en Irak, y no hablo de terrorismo, porque eso es lo que nos están intentando hacer creer... y es falso. Pero a fuerza de repetir terrorismo en vez de resistencia conseguirán lavarnos el cerebro.
Por ello el idioma no sólo nos educa, sino que refleja nuestro pasado o naturaleza. En muchos idiomas se aplica el masculino genérico simplemente porque han evolucionado dentro de sociedades machistas (que no patriarcales ¿eh?). Otros idiomas se comportan de manera diferente, pero este no es el caso del castellano. Nuestra sociedad ha sido esencialmente machista, y ahora vivimos una época en la que intentamos ponerle remedio. A veces con medidas exageradas como la paridad sexual (que creo que se cae por su propio peso) o con otro tipo de medidas más o menos eficaces.
Soy consciente que la intercalación de arrobas en un texto en castellano no sólo llama la atención, sino que "molesta". Es un símbolo que perjudica la lectura de un texto al cambiar una agrupación de letras identificable automáticamente por nuestro cerebro por una agrupación de letras que exige detenerse una fracción de tiempo para discernir su significado. Cada vez que ocurre esto, cada vez que os detenéis para descifrar que "l@s" quiere decir "los" y/o "las", estoy mandando un mensaje. Un mensaje sencillo y claro que a veces será recogido y a veces no. Ellas también existen. Y yo seguiré utilizando la @ para homenajear tanto tiempo de no recordarlo.
Tampoco creáis que estoy a favor de andar cambiando el idioma al antojo de los caprichos de diferentes colectivos. Cuando hablo, no digo "los/las" o "las/los" o "ele arroba ese". Ni pretendo que se imponga una regla para la sintaxis escrita del castellano. El día que las mujeres estén a la misma altura que los hombres en el subconsciente colectivo podré olvidarme de usar la arroba y veré el "masculino genérico" como un patrimonio de mi pasado cultural y no como un escollo para los derechos humanos.
Escrito por ElPasmo a las 01:42
TrackBack (0)
Más sobre Educación
Escrito por seld0n a las 09:08, 17 Noviembre 04
Escrito por ElPasmo a las 10:34, 17 Noviembre 04
Escrito por seld0n a las 11:19, 17 Noviembre 04
Escrito por Leo a las 12:00, 17 Noviembre 04
Escrito por seld0n a las 08:59, 18 Noviembre 04
Escrito por Fallen a las 11:10, 18 Noviembre 04
Escrito por Leo a las 17:09, 18 Noviembre 04
Escrito por Cibeles a las 00:37, 6 Diciembre 04