El porqué no voy a votar ni a IU ni a Republicanos. No a #stopdesahucios

#stopdesahucios apesta. Así, directamente, a la yugular. Es de las cosas más injustas que me he encontrado últimamente. Vivimos en una situación de crisis provocada principalmente por los desmanes financieros y con el detonante de las hipotecas concedidas a ignorantes e irresponsables con pensamientos “nuncabajistas”. Esa gente que me decía que me buscara un empleo cuando les repartía octavillas convocando a manifestaciones por una vivienda digna allá por el 2006 es la misma que ahora llora porque, oye, firmaron lo que firmaron con una sonrisa en la cara pensando que eran los más listos del barrio. ¿Y ahora quieren quedarse con su piso por la cara? ¡Venga ya!

Todo este movimiento se sustenta, como siempre, en base a medias verdades. Es cierto que no podemos dejar que sea la clase media la que pague el pato de la crisis exonerando a los bancos de toda su culpa. Totalmente cierto. También es cierto que nos enfrentamos a un panorama desolador y que no podemos permitir que miles de familias se queden de patitas en la calle. Eso simplemente destruiría el tejido social y nos abocaría a una debacle nunca antes vista. Pero de ahí a impedir los desahucios hay un trecho.

Y es que ya llevo 5 años, que se dice pronto, pidiendo por activa y por pasiva que se cumpla la constitución que nos garantiza a TODOS el acceso a una vivienda digna (apréciese que he puesto en mayúscula todos no por fallo de teclado). Y ahora estos “afectados por la hipoteca” se piensan que el problema es sólo para los hipotecados. Pues no, cuando digo todos es TODOS. Yo también soy un afectado por las hipotecas. Por culpa de la ignorancia y estupidez de los hipotecados que ahora lloran se creó una burbuja inmobiliaria que, al reventar, me está complicando muchísimo la vida en muchísimas facetas. ¿Y encima quieren un premio?

Pero vale, definamos premio. Porque si digo que no podemos consentir dejar a todas esas familias en la calle pero que tampoco podemos premiarles por su irresponsabilidad, ¿dónde me deja eso? Pues sencillo, el estado es garante del derecho de una vivienda digna de toda su ciudadanía, y como tal debe establecer los mecanismos necesarios para que dicho derecho sea universal. Es decir, vivienda para todos aquellos que lo necesiten. Pero eso no quiere decir que los hipotecados se queden con el piso que seleccionaron (que, a la postre, se ha demostrado que quedaba fuera de sus posibilidades). Si lo sé antes me meto en una hipoteca de un palacio y oye, por favor, venir a la puerta de mi mansión a evitar que me desahucie el banco opresor… tonto de mi que firmé sin mirar y me creí que la vida era como la factoría Disney me enseñó en mi infancia…

Pero esto ¿cómo se consigue? Pues de primeras saneando el mercado, instaurando la dación en pago (sin carácter retroactivo, eso sólo provocaría una inseguridad jurídica y financiera nunca vista antes) para que a los directivos de los bancos no les salga a cuenta dar hipotecas a diestro y siniestro. Eliminando las subvenciones a la compra, porque ser propietario no es un derecho garantizado por la constitución, sólo el acceso a una vivienda digna. Favoreciendo el alquiler, oye mira… justo lo contrario que busca #stopdesahucios, porque han parado desahucios de gente que estaba de alquiler, y oye… el casero también tiene que comer. ¿O pensáis que vive del aire? Al contrario, hay que agilizar los desahucios y evitar que inquilinos morosos puedan irse de rositas si hacen una hoguera en el salón por venganza (el terror de cualquier casero hoy en día) para incentivar la puesta en alquiler de lo inmuebles. Y hay que penalizar las segundas viviendas (un lujo que hay que tratar como tal) y las viviendas en situación de barbecho por afán especulador.

Con estas sencillas medidas estoy convencido que el mercado del alquiler ofrecería precios mucho más competitivos que los actuales y el problema del desahucio se vería abismalmente reducido. Eso sí, muchos corruptos se quedarían sin chiringuito, y el expolio a la clase media ya no sería tanto, cosa que no conviene a los de arriba. Y si con esto no fuera suficiente, existen más mecanismos como es el de la expropiación de los parques inmobiliarios no usados a los bancos. Que total, si queremos hacer daño a los bancos esto sí que les jodería, y de paso solucionaríamos el problema de los desahucios de un plumazo. Y aunque sea contraintuitivo, es mucho más fácil de realizar que una moratoria a los desahucios o conseguir la dación en pago con carácter retroactivo, porque estas dos últimas medidas que piden los mismos irresponsables que inflaron la burbuja desestabilizaría todo el panorama financiero, en cambio con la nacionalización acotarías la intervención a uno o dos grandes bancos, dejando el resto del sistema igual que antes y plenamente funcional.

En fin, que #stopdesahucios no es sólo injusto sino que es contraproducente y lo que consigue es continuar manteniendo un mercado del alquiler absurdo y desmadrado. Y que partidos como IU o Republicanos incorporen en su programa electoral una moratoria de pago a los hipotecados es absolutamente intolerable, aparte de populista. Y cualquier subida de partidos que apoyen tal disparate sólo puede insuflar más valor a estos insensatos y dar más inseguridad jurídica al mercado del alquiler (como si le sobrara de antes).

  • http://twitter.com/calmarzallano César Almarza

    De acuerdo en lo esencial, pero…, se nos van acabando las alternativas, me temo.

  • http://blog.brucknerite.net/ Brucknerite

    Aunque comprendo tu punto de vista y “todas las generalizaciones apestan” (toma ya) no puedo compartir tu conclusión.

    Me circunscribiré al tema de las hipotecas: los alquileres son un animal distinto. Es cierto que en teoría un contrato es un acuerdo entre dos partes con igual capacidad ante la ley. La práctica dista años-luz de esto: una de las partes tiene el poder definitivo que da la redacción de los términos contractuales. Las hipotecas nunca se han caracterizado por contratos claros, sencillos y elementales. En varias ocasiones ha ocurrido que prácticas habituales del sector (los redondeos me vienen a la cabeza) han sido declaradas abusivas —sin que muchos afectados pudieran hacer nada al respecto: la subrogación de un contrato elevado a escritura pública tiene unos costes que podían superar al ahorro previsto por la mejora de las condiciones; eso sin detenernos en el daño incurrido por la necesidad de que fuera el afectado quien promoviera todo trámite corrector.

    En otras ocasiones, aspectos aparentemente inocentes del contrato —y, supimos después, teóricamente modificables— jugaban en nuestra contra. Las tasadoras venían con el paquete sin que nadie hiciera la más mínima mención a que podíamos cambiarla (claro, la tasadora del banco no tenía incentivos para sobretasar nada al 100% del valor catastral). Aunque las reglas de la más elemental prudencia recomendaban no hipotecarse por más del 80% del valor tasado del inmueble, tú y yo hemos conocido la existencia (y generalización) de hipotecas al 100%, al 110% y hasta el 120% —total, así ya vas y haces obra… Más movimiento de la economía. ¿Hipotecas a 40 años concedidas a personas mayores de 25? ¿Por qué no?

    Desconocimiento financiero del cliente —responsabilidad propia, sí, pero también del sistema educativo: ¿tú estudiaste las hipotecas en Sociales? Escasos incentivos al acreedor para explicar los intríngulis del contrato (cláusulas suelo en los tipos variables, persistencia de la deuda tras el desahucio…). Avaricia fomentada tanto por el banco o caja como por el entorno social y todos los medios de comunicación. Esos son, para mí, los ingredientes de un timo a gran escala, perpetrado para mayor gloria de unas cuentas de explotación bancarias cuyas ganancias absolutas eran inmensas, pero de las que se reportaba en prensa su velocidad de crecimiento. Mucha gente que me conoce recuerda haberme oído decir, tras cada noticia de resultados del Banco X, cosas como “¡la velocidad del beneficio! ¡Primera derivada! ¿Cuándo empezarán a hablarnos de la aceleración?”

    Cierto es que los contratos están para cumplirlos, y la sola magnitud de este fraude difumina la posibilidad de que algún juez con un par de ladrillos por gónadas lleve a nadie al banquillo. Pero lo que está claro, desde el punto de vista ético, es que la postura de los bancos no es irreprochable. Claro: los bancos son sociedades y no conocen la ética… Pese a lo que tienen derechos como personas. O más, por la concentración de capitales que les da un margen de maniobra jurídica inmensamente superior al de los desahuciados y endeudados de por vida.

    Pero este es un debate. Válido, desde luego. Otro muy distinto es el de si el apoyo más o menos explícito a campañas contra los desahucios es motivo suficiente para retirar el voto a un partido. Yo sigo un criterio de ponderación de los elementos programáticos: informal, claro. Si quieren un informe en serio, que lo paguen. Para mí este punto es importante. Como muchos otros. Pero prácticamente ningún punto tiene el potencial de impedirme el voto para un partido cualquiera. Al final unos valen más que otros en mi mente, aplico otra serie subjetiva de criterios y decido. Tú me recuerdas a mi profesor de dibujo técnico de 1º de carrera: en los exámenes hacía medias, como todo el mundo. Pero no aritméticas, sino geométricas. ¿Un detalle sin importancia? La media geométrica de n valores viene dada por la raíz n-ésima de su producto, así que bastaba sacar un cero en un ejercicio para que la nota final fuera también cero. Casualmente todos los exámenes empezaban con un ejercicio endiablado de diédrica…

    Como dice César, así nos quedamos pronto sin alternativas.

    • http://www.elpasmo.net ElPasmo

      Tiemblo cada vez que comentas en mi bitácora, aunque he de admitir que cada vez que lo haces suben un par de puntos mis acciones en bolsa 😀

      Y aunque tus comentarios revalorizan el debate que intento iniciar y tu intervención me parezca una reflexión muy válida, bien expuesta y argumentada he de discrepar. Primero, te circunscribes al tema de las hipotecas, cosa que me parece estupendo pero que ya esquiva mi argumento más fuerte. Y es que el problema principal de que IU y Republicanos incorporen medidas guiñando el ojo a #stopdesahucios es que este movimiento NO HACE distinción entre los alquilados y los hipotecados. Lo que introduce más inseguridad jurídica al mercado del alquiler y acaba, a la postre, alimentando a la neo-burbuja (como mola la era postmatrix).

      Si partidos que acojan tales insensateces crecen en números de votos alientan a estos movimientos ciudadanos (ciegos y fácilmente manipulables) a seguir haciendo barbaridades.

      En el resto, sólo señalar que no creo que los bancos hayan tenido una postura irreprochable. Al contrario, sueños húmedos tengo con Botín y cía entre rejas. Por lo demás totalmente de acuerdo, más educación, más regulación del mercado hipotecario y mano dura con los que han arruinado al país a sabiendas, porque sí, los directivos de los bancos tienen educación y saben perfectamente lo que estaban haciendo.

      Para acabar, adelanto que aún a mi criterio demoledor, tengo 3 opciones de voto que aún estoy estudiando, en espera de que más partidos logren sentencias favorables para presentarse. Así que tampoco es tan mala práctica.

      Aunque sí, una de las opciones que me quedan de las 3 es el voto nulo que espero no verme abocado a el.

      Seguramente la siguiente entrada de la serie de elecciones 20N se retrase hasta el Lunes.

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  • Jesús MasterJ

    Como te decía en el G+, comprendo parte de tus razonamientos, pero no estoy de acuerdo con ellos.
    Es cierto que la burbuja inmobiliaria creció a base de precios e hipotecas peligrosas como las que comentas; y que es responsabilidad de quien las firmó. Pero yo no les echo toda la culpa. Recuerdo que mientras unos pocos hablaban de burbuja y de que el precio de los pisos era insostenible, desde las administraciones, los medios de comunicación, los bancos, la publicidad, y la opinión pública en general nos bombardeaban con fantásticas oportunidades, con frases del estilo “los pisos nunca bajan” en boca de ministras de Vivienda, que comprar es una inversión, y una infinidad de otras mentiras que hoy ya vemos como evidentes, pero que en aquel momento no lo eran para la inmensa mayoría de la población. Incluso a día de hoy, que me he mudado y me voy a vivir de alquiler con compañeros de la facultad, escucho de familia y amigos que alquiler es tirar el dinero, que es mucho mejor comprar, etc. Y eso que la burbuja todavía no ha estallado y los precios siguen hinchados por culpa de los bancos que no quieren ver cómo se devalúan los millones de viviendas que poseen. Con esto quiero decir que todos esos descerebrados que se metieron en hipotecas que a posteriori no han podido pagar lo hicieron empujados por un engaño que se promovía desde instituciones oficiales, medios de comunicación y banca, grandes beneficiados de la burbuja. Parte de la responsabilidad es suya.

    Aparte de eso hay que añadir la situación de crisis en la que nos encontramos ahora. Muchas de esas hipotecas fueron firmadas por parejas en la que ambos miembros trabajaban, tenían estabilidad económica y laboral y esa hipoteca entraba dentro de sus posibilidades. El problema es que ahora tenemos 5 millones de parados y lo que era una situación inusual (que todos los ingresos de una familia desaparezcan por pérdida de empleos) ahora es de lo más habitual. Esas familias que se han quedado en paro tienen que seguir pagando la hipoteca después de ser desahuciadas, una deuda mucho mayor del valor de la vivienda, ya que ahora los precios han bajado. Que esos contratos de hipoteca no incluyan la dación en pago me parece como poco inmoral. Se puede argumentar que si firmaron ese contrato, ajo y agua, pero también pienso que contratos como este, y el lenguaje jurídico en general, no son más que otra herramienta de control contra los ciudadanos que no tienen los conocimientos suficientes y que no pueden costearse los mismos abogados que puede pagar el Santander. La banca siempre gana. De ahí que me posicione a favor de la dación en pago, también con carácter retroactivo.

    Y por último, la razón que terminó de formar mi opinión sobre este asunto: la crisis actual es un problema de deuda. Todo el mundo, desde los ciudadanos hasta las pymes, grandes empresas, bancos y estados tienen un problema de deuda, y nadie puede pagar a sus acreedores. Los poderes públicos se han dejado miles de millones de euros en inyectar dinero a los bancos para evitar que quiebren, pero ni un duro en las familias que hoy están siendo desahuciadas por esos mismos bancos. Aunque sólo sea por esto, el #stopdesahucios me parece un deber moral. Punto.

    PD: ni que decir tiene que estoy de acuerdo en las medidas que propones para solucionar el problema de la vivienda, pero 1) ningún partido cuenta con esas medidas en su programa; y 2) esas medidas HABRÍAN evitado la burbuja, pero AHORA no solucionarían el problema de los afectados por las hipotecas y los desahucios, y el pago de las deudas contraídas por eso es necesaria la dación en pago retroactiva.

    • http://www.elpasmo.net ElPasmo

      Buenas Jesús, muchas gracias por contestarme. Siempre es bienvenida las posturas contrarias, una de las razones principales por las que escribo aquí, para poder recibir realimentación y depurar o cambiar mi postura.

      Antes de entrar al meollo del asunto, reincidir en que en ningún momento creo, tal vez no haya sido suficientemente claro al respecto, que la culpa recaiga sólo en la gente hipotecada. De hecho, creo que hay que perseguir, investigar y condenar a todos aquellos directivos que han esquilmado las entidades bancarias llevándolas a la bancarrota (gracias a conceder multitud de hipotecas de riesgo) para luego irse con indemnizaciones millonarias. Creo que con esto te contesto al primer párrafo. Yo estoy a favor de que todos los culpables paguen en justa medida. Los banqueros a la carcel, los bancos expropiados, y los irresponsables desahuciados.

      Con respecto al segundo párrafo, la dación en pago es algo que tú y yo llevamos pidiendo años. Es una medida esencial para evitar la creación de búrbujas en el mercado inmobiliario. Pero hacerlo con carácter retroactivo es convertir todos los documentos firmados en papel mojado, atacaría a todo el sistema financiero y lo derrumbaría. Además, sería salvar a parte de los responsables arriesgando al conjunto de la sociedad. Y no, yo bastante he sufrido ya, que vivo en casa de mi madre obligado y no he fundado una familia porque meterme en un préstamos a 35 años me parecía una locura, como para además sufrir el caos y ahuyentar cualquier tipo de inversión futura pasa salvar a los mismos que me metieron en esta crisis.

      Con respecto al tercer párrafo, tú dices en resumen que si salvamos a unos salvamos a los otros. A la vez que te posicionas en contra del rescate bancario (supongo) lo que me parece una incoherencia. Yo digo no salvemos ni a los unos ni a los otros. Y me parece la única posición coherente.

      Y, por último, afirmas que mis medidas no solucionarían el problema y te digo que te equivocas. Si expropiamos el parque inmobiliario especulativo y lo ponemos disponible y saneamos el mercado del alquiler podemos:
      a) dar viviendas y techo a aquellos que lo necesitan de verdad (independientemente de si estuvieron hipotecados o alquilados o en la calle).
      b) desinflar de una vez por todas la burbuja y normalizar la situación.

      En resumen, no me convences compa, no me pareces coherente y, de hecho, me parece una postura absolutamente contraproducente para el futuro de todos.